Del contenido de las cuentas anuales de una empresa que incluye el balance, la cuenta de resultados, el estado de cambios en el patrimonio neto y el estado de flujos de efectivo, éste último es el más importante desde mi punto de vista.
El Estado de Flujos de Efectivo informa de los movimientos que afectan a la tesorería distinguiendo entre explotación, inversiones y financiación.
Es sumamente útil para valorar la viabilidad de una empresa puesto que resume su capacidad de generar caja más allá de sus mayores o menores ventas y beneficios que pueda obtener. Nuestra visión de una empresa se queda muy corta si nos limitamos a observar la simple evolución de su cifra de negocio y generación de ebitda.
Sin duda, se trata de un estado de gran utilidad para la gerencia y dirección financiera.
Su análisis permite estimar los déficits o superávits de tesorería y poder tomar medidas antes de que sea demasiado tarde. El flujo de caja de explotación informa sobre la capacidad de generar riqueza ya que relaciona el beneficio con la gestión de su capital circulante, es decir, su manera de gestionar sus stocks, como cobra de sus clientes y como paga a sus proveedores.
A partir de esa caja operativa, puede tomar decisiones de inversión y financiación para que la empresa se autofinancie adecuadamente y de manera equilibrada o no, en relación con las inversiones efectuadas. Su política de dividendos se fijará en base a este estado para garantizar la viabilidad de la empresa y, a la vez, mantener "contentos" a sus accionistas.
Desde el punto de vista del analista de riesgos es positivo cuando una empresa genera elevados resultados y gestiona su circulante, sus inversiones y la financiación de manera que la tesorería vaya aumentando.
Fuente: propia y "Análisis de operaciones de crédito" de Oriol Amat. Ed. Profit.
El Estado de Flujos de Efectivo informa de los movimientos que afectan a la tesorería distinguiendo entre explotación, inversiones y financiación.
Es sumamente útil para valorar la viabilidad de una empresa puesto que resume su capacidad de generar caja más allá de sus mayores o menores ventas y beneficios que pueda obtener. Nuestra visión de una empresa se queda muy corta si nos limitamos a observar la simple evolución de su cifra de negocio y generación de ebitda.
Sin duda, se trata de un estado de gran utilidad para la gerencia y dirección financiera.
Su análisis permite estimar los déficits o superávits de tesorería y poder tomar medidas antes de que sea demasiado tarde. El flujo de caja de explotación informa sobre la capacidad de generar riqueza ya que relaciona el beneficio con la gestión de su capital circulante, es decir, su manera de gestionar sus stocks, como cobra de sus clientes y como paga a sus proveedores.
A partir de esa caja operativa, puede tomar decisiones de inversión y financiación para que la empresa se autofinancie adecuadamente y de manera equilibrada o no, en relación con las inversiones efectuadas. Su política de dividendos se fijará en base a este estado para garantizar la viabilidad de la empresa y, a la vez, mantener "contentos" a sus accionistas.
Desde el punto de vista del analista de riesgos es positivo cuando una empresa genera elevados resultados y gestiona su circulante, sus inversiones y la financiación de manera que la tesorería vaya aumentando.
Fuente: propia y "Análisis de operaciones de crédito" de Oriol Amat. Ed. Profit.
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