El papel financiador de las entidades de crédito en el sector de Prívate Equity es creciente. Estos fondos realizan inversiones en empresas no cotizadas y permanecen en su capital durante un periodo medio de 7 años.
La banca es protagonista en este sector de dos formas: (1) a través de financiación sindicada en distintos tramos (deuda senior amortizable o revolving, deuda Junior o mezzanine) para financiar parcialmente el capital de una empresa o (2) financiar directamente al fondo de capital riesgo con la finalidad de cubrir sus necesidades de circulante.
En el primer caso, dependiendo de la estrategia de los gestores, la adquisición de acciones muestra distintos perfiles: (1) compras apalancadas o LBO, (2) inversiones en empresas con potencial de crecimiento elevado, (3) empresas de reciente constitución (Venture) y (4) compra de empresas quebradas o distress.
El origen de fondos de estas inversiones es el capital aportado por los fondos Private Equity que proceden a su vez de inversores institucionales y family office, y lo que proceden del crédito sindicado firmado por las entidades bancarias. Un porcentaje adecuado sería fifty-fifty.
En este caso, el analista debe realizar un estudio de los estados financieros, aplicar el modelo de fuerzas de Porter y un análisis estratégico a través de las matriz Space. Como hemos comentado en publicaciones anteriores, habrá que identificar el free cash flow es un escenario conservador.
En el 2º caso, la banca puede financiar el gap temporal entre las inversiones comprometidas por los fondos de capital riesgo en empresas bien directamente (primario) bien en otros fondos (secundario), y los fondos desembolsados por los inversores.
En todo caso, la entidad bancaria a la hora de financiar este tipo de inversiones, sólo debe apostar por gestores de experiencia contrastada con un plazo de inversión medio puesto que es un sector caracterizado por un enfoque a corto plazo, despreocupado por el futuro del subyacente, que apalanca excesivamente sus adquisiciones, opta por pedir financiación adicional para pagar dividendos extraordinarios (recap) y es proclive a la reducción drástica de plantillas y a realizar dudosos procedimientos de ingeniera fiscal.
A pesar de estos aspectos negativos, los fondos de Private Equity son un negocio estable y duradero y recomendable en tiempos de crisis puesto que son capaces de invertir contra mercado a precios muy asequibles que garantizan altas rentabilidades. Además tienen capacidad de operar globalmente diversificando riesgo, atraen a los mejores talentos por sus elevadas retribuciones y gran potencial de crecimiento profesional y, en algunos casos, cubren la financiación pública que muchos países no pueden realizar por sus elevados déficits.
La banca es protagonista en este sector de dos formas: (1) a través de financiación sindicada en distintos tramos (deuda senior amortizable o revolving, deuda Junior o mezzanine) para financiar parcialmente el capital de una empresa o (2) financiar directamente al fondo de capital riesgo con la finalidad de cubrir sus necesidades de circulante.
En el primer caso, dependiendo de la estrategia de los gestores, la adquisición de acciones muestra distintos perfiles: (1) compras apalancadas o LBO, (2) inversiones en empresas con potencial de crecimiento elevado, (3) empresas de reciente constitución (Venture) y (4) compra de empresas quebradas o distress.
El origen de fondos de estas inversiones es el capital aportado por los fondos Private Equity que proceden a su vez de inversores institucionales y family office, y lo que proceden del crédito sindicado firmado por las entidades bancarias. Un porcentaje adecuado sería fifty-fifty.
En este caso, el analista debe realizar un estudio de los estados financieros, aplicar el modelo de fuerzas de Porter y un análisis estratégico a través de las matriz Space. Como hemos comentado en publicaciones anteriores, habrá que identificar el free cash flow es un escenario conservador.
En el 2º caso, la banca puede financiar el gap temporal entre las inversiones comprometidas por los fondos de capital riesgo en empresas bien directamente (primario) bien en otros fondos (secundario), y los fondos desembolsados por los inversores.
En todo caso, la entidad bancaria a la hora de financiar este tipo de inversiones, sólo debe apostar por gestores de experiencia contrastada con un plazo de inversión medio puesto que es un sector caracterizado por un enfoque a corto plazo, despreocupado por el futuro del subyacente, que apalanca excesivamente sus adquisiciones, opta por pedir financiación adicional para pagar dividendos extraordinarios (recap) y es proclive a la reducción drástica de plantillas y a realizar dudosos procedimientos de ingeniera fiscal.
A pesar de estos aspectos negativos, los fondos de Private Equity son un negocio estable y duradero y recomendable en tiempos de crisis puesto que son capaces de invertir contra mercado a precios muy asequibles que garantizan altas rentabilidades. Además tienen capacidad de operar globalmente diversificando riesgo, atraen a los mejores talentos por sus elevadas retribuciones y gran potencial de crecimiento profesional y, en algunos casos, cubren la financiación pública que muchos países no pueden realizar por sus elevados déficits.
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