Hay empresas que mueren de éxito porque presentan crecimientos exponenciales de sus ventas y carecen de una eficiente gestión financiera.
En mi vida profesional he analizado empresas que ofreciendo un buen producto o servicio, no han conseguido salir adelante.
Son empresas con crecimientos de dos dígitos en sus ventas con una pesada estructura de costes bien porque son intensivas en mano de obra (su principal gasto son sueldos y salarios) bien porque tiene que externalizar servicios.
Si se unen factores como margen bruto muy reducido y escasa capitalización, tenemos una empresa vulnerable a pesar de su éxito comercial.
El ratio de conversión de caja es clave porque hay que vender y cobrar. Normalmente, en este tipo de empresas, la partida de clientes es enorme. Además, si depende de pocos clientes porque su grado de atomización es bajo, apaga y vámonos.
Por otro lado, se puede dar el caso que los proveedores apenas sean financiadores porque exigen los pagos a plazos reducidos ya que desconfían.
A veces, esta situación se complica porque la empresa ha tenido que hacer inversiones en intangibles o cualquier otro tipo de inversión para mejorar su propuesta de negocio, siendo financiadas con deuda bancaria que tiene que amortizar a plazos ajustados en relación a su ebitda.
Los problemas de caja en este tipo de empresas hacen que se vean abocadas a una refinanciación que implica, normalmente, que la banca cierre el grifo de la financiación.
La empresa sólo podría salir adelante si entra un socio nuevo que considere atractivo el proyecto y esté dispuesto a realiza una inyección de capital.
En cualquier caso, deberá echar el freno, dimensionar su empresa y contratar un buen director financiero.
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