En una interesante entrevista en la revista Retina (El País) este mismo Sábado, Luis Martín Cabiedes, uno de los principales inversores de capital riesgo en startups, comentaba que cuando decide invertir en una de estas empresas, no quiere sus números sino que pide que le digan a quien van a mandar sus diez primeras facturas, como van a cobrarlas y cual es su importe.
Este baño de realidad muestra que en muchas presentaciones del plan de negocio, los emprendedores cuentan como van a crecer en Internet en Perú o las ventas que van a conseguir en el mes 4 del año 3, pero lo que hay que saber, en palabras de Martín Cabiedes, es cuanto vendió ayer en Alcorcón.
Un buen emprendedor debe tener disciplina y debe tener claro que no está lanzando un proyecto sino una empresa, con todo lo que representa.
Por otro lado, comenta que todos los emprendedores, buenos y malos, tienen brillo en los ojos, por lo que no sirve este aspecto para discriminar una inversión. La clave: ser empresario.
Para este inversor, la innovación está sobrevalorada porque se copia y se compra. Ser el primero en llegar a un negocio es de «pringados», lo mejor es ser el último y cerrar la puerta porque después de ti nadie puede hacerlo mejor.
Comentarios
Publicar un comentario