Las empresas presentan procesos de valoración por diversos motivos: operaciones de fusión, adquisición, escisión, interés de potencial inversor, equipo directivo que decide tomar el control de la compañía,...
Valorar es emitir una opinión basada en un estudio técnico y subjetivo. El componente subjetivo se mitiga cuando se conoce muy bien el sector/negocio y cuando se tienen en cuenta aspectos cuantitativos y cualitativos.
Lo primero que hay que saber para valorar un negocio es su valor económico. Podemos tener referencias del mercado pero, lo importante, es el valor intrínseco fundamentado en las características del negocio.
Los aspectos a considerar para obtener el valor económico son: cash flow libre, crecimiento esperado, coste del Equity, coste de la deuda, ponderación, tasa libre de riesgo, beta, prima de riesgo y de iliquidez. Todos ellos elementos para aplicar el método de descuento de flujos de caja al coste medio ponderado del capital o WACC.
Un aspecto relevante es el horizonte temporal de las proyecciones. Lo ideal es un periodo entre 3 y 5 años porque llevar a cabo previsiones a más largo plazo es ciencia ficción. También hay que considerar la tasa de crecimiento anual. Excepto en negocios tipo startup, lo lógico es aplicar crecimientos en base a la evolución del PIB.
El contexto de la valoración es muy importante según el profesor López Lubián en su libro " Finanzas Corporativas en la práctica" Ed. McGraw-Hill e IE Business School. Quien se enfrente a una valoración de un negocio debe ser capaz de responder a tres sencillas preguntas:
Para qué: no es lo mismo valorar un activo para ser liquidado que para ser vendido.
Para quién: no es lo mismo la perspectiva del comprador que la del vendedor o el de la entidad bancaria que estudia conceder un crédito para financiar, por ejemplo, un MBO.
En qué: momento del ciclo económico, sector, tipo de negocio.
Desde el punto de vista del analista de Riesgos, es difícil saber si la financiación solicitada es acorde a una valoración racional de la empresa. El valor económico se debe fundamentar en el cumplimiento de las expectativas, lo que equivale a credibilidad. Este aspecto es el principal punto de partida para todo analista.
La valoración se complica cuando se trata de empresas no cotizadas porque entran en juego singularidades como la relación económica entre los propietarios y la compañía, la falta de liquidez de las acciones, situación de accionistas minoritarios,...
Valorar es emitir una opinión basada en un estudio técnico y subjetivo. El componente subjetivo se mitiga cuando se conoce muy bien el sector/negocio y cuando se tienen en cuenta aspectos cuantitativos y cualitativos.
Lo primero que hay que saber para valorar un negocio es su valor económico. Podemos tener referencias del mercado pero, lo importante, es el valor intrínseco fundamentado en las características del negocio.
Los aspectos a considerar para obtener el valor económico son: cash flow libre, crecimiento esperado, coste del Equity, coste de la deuda, ponderación, tasa libre de riesgo, beta, prima de riesgo y de iliquidez. Todos ellos elementos para aplicar el método de descuento de flujos de caja al coste medio ponderado del capital o WACC.
Un aspecto relevante es el horizonte temporal de las proyecciones. Lo ideal es un periodo entre 3 y 5 años porque llevar a cabo previsiones a más largo plazo es ciencia ficción. También hay que considerar la tasa de crecimiento anual. Excepto en negocios tipo startup, lo lógico es aplicar crecimientos en base a la evolución del PIB.
El contexto de la valoración es muy importante según el profesor López Lubián en su libro " Finanzas Corporativas en la práctica" Ed. McGraw-Hill e IE Business School. Quien se enfrente a una valoración de un negocio debe ser capaz de responder a tres sencillas preguntas:
Para qué: no es lo mismo valorar un activo para ser liquidado que para ser vendido.
Para quién: no es lo mismo la perspectiva del comprador que la del vendedor o el de la entidad bancaria que estudia conceder un crédito para financiar, por ejemplo, un MBO.
En qué: momento del ciclo económico, sector, tipo de negocio.
Desde el punto de vista del analista de Riesgos, es difícil saber si la financiación solicitada es acorde a una valoración racional de la empresa. El valor económico se debe fundamentar en el cumplimiento de las expectativas, lo que equivale a credibilidad. Este aspecto es el principal punto de partida para todo analista.
La valoración se complica cuando se trata de empresas no cotizadas porque entran en juego singularidades como la relación económica entre los propietarios y la compañía, la falta de liquidez de las acciones, situación de accionistas minoritarios,...
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