El responsable de Riesgos de una entidad financiera es considerado históricamente un personaje oscuro. La percepción actual está cambiando porque existe un acercamiento al área comercial y al cliente final. El objetivo es favorecer la concesión de crédito gracias a un mayor conocimiento cualitativo de la empresa. Además se intenta coordinar con los responsables comerciales una política de precios que rentabilice al máximo la posición del cliente.
En el mundo de la empresa no financiera existe una figura denominada "credit manager" que podemos considerar que es el comercial más financiero y el financiero más comercial (Pere Brachfield).
La misión del credit manager es minimizar las pérdidas de los créditos comerciales morosos sin entorpecer el crecimiento en ventas y, por otro lado, reducir el plazo medio de cobro al máximo para mejorar su capital circulante. Para ello tiene que ser capaz de conjugar finanzas, técnicas comerciales y jurídicas para que se respeten los plazos de cobro pactados y se preserven los márgenes de beneficio. Convergen los intereses del departamento comercial con el financiero lo que supone una revolución en la cultura empresarial.
En este sentido, ambas figuras obedecen a un nuevo concepto del riesgo de crédito.
Bajo la óptica de una empresa comercial, vamos a cuantificar los costes financieros que suponen un simple retraso en el cobro.
Imaginemos una empresa que factura 1.000.000 € y cobra en un plazo medio de 90 días.
Para esta empresa, la inversión en fondo de maniobra derivado de las cuentas a cobrar de clientes es de (1.000.000 € *90 / 360 = 250.000 €. Si el coste medio ponderado de la deuda financiera es del 3%, entonces el coste financiero anual de esta inversión es de 7.500 €.
El cliente no cumple el plazo de cobro establecido y lo dilata hasta 120 días. Por lo tanto, la inversión en fondo de maniobra alcanzaría un montante de 333.334€, lo que implicaría un coste financiero de 10.000€. La difercncia de 2.500€ es el sobrecoste por la mora.
Si la morosidad se convierte en fallido, entonces el efecto es demoledor puesto que una factura de 10.000€ impagada en una empresa que presenta un margen neto del 5% implica la necesidad de generar ventas adicionales para compensar la pérdida por importe de 200.000€. La fórmula aplicada es 10.000€ / 5%.
Estos sencillos ejemplos ponen en evidencia la importancia de la figura del credit manager y, en el mundo bancario, la del responsable de Riesgos, que es conocedor del impacto de la morosidad en las provisiones dotadas por la entidad.
En el mundo de la empresa no financiera existe una figura denominada "credit manager" que podemos considerar que es el comercial más financiero y el financiero más comercial (Pere Brachfield).
La misión del credit manager es minimizar las pérdidas de los créditos comerciales morosos sin entorpecer el crecimiento en ventas y, por otro lado, reducir el plazo medio de cobro al máximo para mejorar su capital circulante. Para ello tiene que ser capaz de conjugar finanzas, técnicas comerciales y jurídicas para que se respeten los plazos de cobro pactados y se preserven los márgenes de beneficio. Convergen los intereses del departamento comercial con el financiero lo que supone una revolución en la cultura empresarial.
En este sentido, ambas figuras obedecen a un nuevo concepto del riesgo de crédito.
Bajo la óptica de una empresa comercial, vamos a cuantificar los costes financieros que suponen un simple retraso en el cobro.
Imaginemos una empresa que factura 1.000.000 € y cobra en un plazo medio de 90 días.
Para esta empresa, la inversión en fondo de maniobra derivado de las cuentas a cobrar de clientes es de (1.000.000 € *90 / 360 = 250.000 €. Si el coste medio ponderado de la deuda financiera es del 3%, entonces el coste financiero anual de esta inversión es de 7.500 €.
El cliente no cumple el plazo de cobro establecido y lo dilata hasta 120 días. Por lo tanto, la inversión en fondo de maniobra alcanzaría un montante de 333.334€, lo que implicaría un coste financiero de 10.000€. La difercncia de 2.500€ es el sobrecoste por la mora.
Si la morosidad se convierte en fallido, entonces el efecto es demoledor puesto que una factura de 10.000€ impagada en una empresa que presenta un margen neto del 5% implica la necesidad de generar ventas adicionales para compensar la pérdida por importe de 200.000€. La fórmula aplicada es 10.000€ / 5%.
Estos sencillos ejemplos ponen en evidencia la importancia de la figura del credit manager y, en el mundo bancario, la del responsable de Riesgos, que es conocedor del impacto de la morosidad en las provisiones dotadas por la entidad.
Comentarios
Publicar un comentario