El maquillaje contable es una práctica común en España. Según Oriol Amat, -profesor de la Universidad Pompeu Fabra, con quién tuve el privilegio de recibir una master class sobre el nuevo plan general contable, allá por el año 2008-; en torno al 10% de las empresas cometen delito contable y aproximadamente el 50% practican contabilidad creativa dentro de la legalidad.
Los usuarios de la contabilidad, entre los que se encuentran los analistas de Riesgos como yo, debemos ser conscientes de las posibilidades que tienen las empresas de manipular sus cuentas anuales.
Una gran parte de la culpa de este hecho es el Nuevo Plan General Contable, que fue una adaptación de las Normas Internacionales de Contabilidad, y que permite interpretar de manera flexible más de 150 partidas contables. La experiencia nos dice que es necesario nuevas normas contables que proporcionen criterios claros y sin ambigüedades para reducir la contabilidad creativa.
¿ Por qué los directivos de una empresa optan por la contabilidad creativa?
1) Esconder fuertes pérdidas que puedan perjudicar la cotización de su acción y, si no cotiza, como la mayor parte de las empresas, evitar que los bancos reduzcan crédito o hacer que su sociedad sea más atractiva para un potencial socio.
2) Pagar menos impuestos declarando un menor beneficio imputando mayores costes y/o menores ingresos.
3) Ligada a ambas, si los directivos están comprometidos en operaciones internas con las acciones de su empresa, pueden utilizar el maquillaje contable para retrasar información al mercado y beneficiarse de su información privilegiada.
Vamos a destacar las prácticas más habituales:
1) Aumento o reducción de gastos.
Existe flexibilidad en la cuantificación de amortizaciones (afectan directamente al ebitda), fondo de comercio ( cajón de sastre y gran desconocido), provisiones por depreciación de stocks o por insolvencias.
Se pueden activar o no gastos con el correspondiente impacto en el activo y la cuenta de resultados.
2) Aumento o reducción de ingresos.
El reconocimiento de ingresos es otro criterio con numerosas interpretaciones. Hay que tener mucho cuidado especialmente en empresas con cartera de proyectos en curso tipo ingenierías, constructoras o consultoras.
3) Aumento o reducción de activos.
El valor neto de un activo será mayor o menor en función de la amortización y provisión aplicada.
4) Aumento o reducción de patrimonio neto.
Todo lo que afecte al beneficio tiene un impacto en las reservas y hay depreciaciones de activos que van directamente contra reservas.
5) Deuda financiera.
Hay deuda fuera de balance o sin recurso vinculada a proyectos que no se incluye en la deuda de la empresa y, por lo tanto, no computan a efectos de ratios de endeudamiento.
6) Reclasificar activos y pasivos.
Que un stock de ciclo largo se considere inmovilizado tiene un impacto directo sobre el fondo de maniobra.
En una encuesta realizada a 100 auditores por parte del profesor Oriol Amat, Soledad Moya y John Blake, el 90% de los encuestados consideraba que la contabilidad creativa mejora los ratios de endeudamiento, el 90% que sirve para reducir impuestos, otro 90% pensaba que impresiona a los inversores porque sirve para presentar un beneficio creciente sostenido, un 48% ayuda a evitar exigencias salariales al mostrar un beneficio reducido y el 31% opina que oculta grandes beneficios frente a competidores.
En definitiva, las cuentas anuales no muestran la imagen fiel en un porcentaje elevado de empresas. Desde el punto de vista del analista de Riesgos sería bueno incluir en los contratos de préstamos y créditos cláusulas que eviten la posibilidad de efectuar maquillajes contables.
Los usuarios de la contabilidad, entre los que se encuentran los analistas de Riesgos como yo, debemos ser conscientes de las posibilidades que tienen las empresas de manipular sus cuentas anuales.
Una gran parte de la culpa de este hecho es el Nuevo Plan General Contable, que fue una adaptación de las Normas Internacionales de Contabilidad, y que permite interpretar de manera flexible más de 150 partidas contables. La experiencia nos dice que es necesario nuevas normas contables que proporcionen criterios claros y sin ambigüedades para reducir la contabilidad creativa.
¿ Por qué los directivos de una empresa optan por la contabilidad creativa?
1) Esconder fuertes pérdidas que puedan perjudicar la cotización de su acción y, si no cotiza, como la mayor parte de las empresas, evitar que los bancos reduzcan crédito o hacer que su sociedad sea más atractiva para un potencial socio.
2) Pagar menos impuestos declarando un menor beneficio imputando mayores costes y/o menores ingresos.
3) Ligada a ambas, si los directivos están comprometidos en operaciones internas con las acciones de su empresa, pueden utilizar el maquillaje contable para retrasar información al mercado y beneficiarse de su información privilegiada.
Vamos a destacar las prácticas más habituales:
1) Aumento o reducción de gastos.
Existe flexibilidad en la cuantificación de amortizaciones (afectan directamente al ebitda), fondo de comercio ( cajón de sastre y gran desconocido), provisiones por depreciación de stocks o por insolvencias.
Se pueden activar o no gastos con el correspondiente impacto en el activo y la cuenta de resultados.
2) Aumento o reducción de ingresos.
El reconocimiento de ingresos es otro criterio con numerosas interpretaciones. Hay que tener mucho cuidado especialmente en empresas con cartera de proyectos en curso tipo ingenierías, constructoras o consultoras.
3) Aumento o reducción de activos.
El valor neto de un activo será mayor o menor en función de la amortización y provisión aplicada.
4) Aumento o reducción de patrimonio neto.
Todo lo que afecte al beneficio tiene un impacto en las reservas y hay depreciaciones de activos que van directamente contra reservas.
5) Deuda financiera.
Hay deuda fuera de balance o sin recurso vinculada a proyectos que no se incluye en la deuda de la empresa y, por lo tanto, no computan a efectos de ratios de endeudamiento.
6) Reclasificar activos y pasivos.
Que un stock de ciclo largo se considere inmovilizado tiene un impacto directo sobre el fondo de maniobra.
En una encuesta realizada a 100 auditores por parte del profesor Oriol Amat, Soledad Moya y John Blake, el 90% de los encuestados consideraba que la contabilidad creativa mejora los ratios de endeudamiento, el 90% que sirve para reducir impuestos, otro 90% pensaba que impresiona a los inversores porque sirve para presentar un beneficio creciente sostenido, un 48% ayuda a evitar exigencias salariales al mostrar un beneficio reducido y el 31% opina que oculta grandes beneficios frente a competidores.
En definitiva, las cuentas anuales no muestran la imagen fiel en un porcentaje elevado de empresas. Desde el punto de vista del analista de Riesgos sería bueno incluir en los contratos de préstamos y créditos cláusulas que eviten la posibilidad de efectuar maquillajes contables.
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