De mi paso por IE Business School, recuerdo una frase: " la capacidad de generar dinero es el mejor indicador de la gestión de una empresa, por encima de la habilidad para producir beneficios".
Imaginemos dos empresas con el mismo beneficio después de impuestos.
Ambas venden lo mismo y tienen los mismos costes y amortizaciones anuales pero, una de ellas realiza fuertes inversiones concentradas en el primer año; mientras que la otra reparte la misma inversión durante cuatro ejercicios de manera alicuota.
Si tenemos en cuenta que entendemos cash flow como BDI + amortizaciones - inversiones necesarias para realizar su actividad y, por lo tanto, una medida de su generación de dinero; entonces la empresa más agresiva en inversiones presentaría un cash flow negativo y abultado el primer año y, el resto de ejercicios obtendría elevados cash flow positivos. Por otro lado, la otra compañía, más prudente, obtendría cash flow menores pero positivos y recurrentes.
Ahora calculamos el valor actual de cada una de las empresas mediante el método de descuento de cash flows y, paradójicamente la empresa más conservadora en sus inversiones anuales tiene un mayor valor.
Algunas empresas pueden tener la tentación de disminuir sus amortizaciones para mejorar su beneficio, pero tendrá un efecto perverso sobre sus cash flows y, a pesar de obtener mayores BDI, su valoración será aún menor.
Por último, una máxima: los resultados financieros no son suficientes para medir el funcionamiento de una organización empresarial. Desarrollaremos esta idea en próximas publicaciones.
Imaginemos dos empresas con el mismo beneficio después de impuestos.
Ambas venden lo mismo y tienen los mismos costes y amortizaciones anuales pero, una de ellas realiza fuertes inversiones concentradas en el primer año; mientras que la otra reparte la misma inversión durante cuatro ejercicios de manera alicuota.
Si tenemos en cuenta que entendemos cash flow como BDI + amortizaciones - inversiones necesarias para realizar su actividad y, por lo tanto, una medida de su generación de dinero; entonces la empresa más agresiva en inversiones presentaría un cash flow negativo y abultado el primer año y, el resto de ejercicios obtendría elevados cash flow positivos. Por otro lado, la otra compañía, más prudente, obtendría cash flow menores pero positivos y recurrentes.
Ahora calculamos el valor actual de cada una de las empresas mediante el método de descuento de cash flows y, paradójicamente la empresa más conservadora en sus inversiones anuales tiene un mayor valor.
Algunas empresas pueden tener la tentación de disminuir sus amortizaciones para mejorar su beneficio, pero tendrá un efecto perverso sobre sus cash flows y, a pesar de obtener mayores BDI, su valoración será aún menor.
Por último, una máxima: los resultados financieros no son suficientes para medir el funcionamiento de una organización empresarial. Desarrollaremos esta idea en próximas publicaciones.
Comentarios
Publicar un comentario